miércoles, 26 de mayo de 2010

Razón número 4 por la que decidí ser escritor

Para hacer sentir a la gente lo mismo que sentí yo la primera vez que escuché esta canción:


(Siento la ausencia de entradas, pero la corrección de exámenes y la inminente selectividad de mis alumnos me tienen completamente ocupado. Por no hablar de cierta cena de graduación de la que me costó un par de días recuperarme. ¿Cómo dar clase a los mismos alumnos con los que te has cogido una borrachera el día anterior? ¡Ah! Cuántos misterios tiene la vida. ¡Volveré!)

2 comentarios:

Begoña dijo...

Es una canción preciosa,la verdad, creo que todas las sensaciones caben en ella. Entre la música y la escritura hay una línea muy estrecha que tiende a juntarse. Es apasionante escribir con un fondo musical que te emociona sobre todo porque en cuanto te sumerges en el mundo escrito no sabes que la estás oyendo pero el resultado suele ser espectacular.
Por cierto que bueno eso de poder celebrar con los alumnos, sobre todo porque a los buenos profes ni siendo mala estudiante se les olvida :)

Ruth dijo...

Mira, menos mal que doy clase a pequeños, porque me perderían todo el respeto si me vieran borracha. Qué narices las tuyas, oye, qué valor.
Buena suerte a tus monstruos en la sele. Y a ti con todo lo demás.