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viernes, 17 de febrero de 2012

Recuperando el tiempo

No falla. De pronto, sin avisar (o con avisos a los que uno prefiere ignorar), uno se libera de todas las obligaciones superfluas que le han tenido ocupado la mayor parte del tiempo durante los últimos meses y, así, sin comerlo ni beberlo, al día siguiente se pone malo. Con gripe. Con fiebre. Y sin mami en casa a la que quejarse.

Definitivamente, estar malo sin tener a una madre a la que quejarse (al menos, le lloraba por teléfono) no mola.

Pues eso, no falla. Cada vez que mi cuerpo se relaja, las defensas deben de cogerse vacaciones y acabo enfermo; ya sea gripe, gastrointeritis, faringitis o cualquier cosa terminada en itis. Soy de esa gente tonta que se pone malo en vacaciones o en fin de semana. Desde luego, debo de ser el primer funcionario disfuncional.

En fin, que la semana pasada fue mi primera semana libre en varios meses (entendiendo por "libre" el seguir trabajando a cien kilómetros de casa, el tener una pila interminable de redacciones y de exámenes que corregir y demás obligaciones varias) y voy yo y, como soy así de inteligente, pues me cojo la gripe y me la paso envuelto en una manta viendo a Ana Rosa y sucedáneos por la tele.

Si ya estaba gilipollas, probablemente mi gilipollez habrá aumentado en un doscientos por cien.

Pero, eso sí, me dio tiempo a leerme las cartas de amor del certamen del que soy jurado y quedar satisfecho con el resultado. Recogí las novelas del certamen del que soy comité de lectura. Di una charla sobre literatura juvenil a profesores y bibliotecarios que disfruté muchísimo y, sí, también me ha dado tiempo a desesperarme con la nueva novela.

Porque, no sé si os pasa a vosotros, pero ahora que tengo tiempo para dedicarme a ello, me da ansiedad. Es como una sensación que empieza en la boca del estómago y que sube a la garganta y que hace que el corazón lata más rápido; que te da vértigo y terror y que te hace pensar: "madre mía, madre mía, madre mía, que voy a escribir. ¡Qué nervios!". Así que luego vas y como es un pensamiento que te supera, te pones a hacer cualquier otra cosa.

Siempre me pasa cuando llego a cierto punto en cada proyecto. No es miedo a la página en blanco, no sé exactamente qué es pero se parece a pensar que ahora que puedes dedicarte a ello, a lo mejor no das la talla.

Pero no os preocupéis porque suele durarme solo los primeros días.

Eso espero.

Porque si no, significará, que la ración doble de Ana Rosa y sucedáneos varios me dejó definitivamente (más) gilipollas.

viernes, 26 de noviembre de 2010

La tele me engorda pero yo pensaba que la cámara me adoraba

Pero qué le vamos a hacer. Por supuesto, en la entrevista llevo la camiseta del NaNoWriMo, porque si me hacían la entrevista en noviembre, no podía no llevarla:

sábado, 20 de noviembre de 2010

Vida literaria (que no es lo mismo que literatura)

Qué jartito estoy de mí, narices.

Mira que, para empezar, uno que se cree blogger tiene que empezar por lo obvio: el egocentrismo. Si no es para hablar de mí, de lo que pienso, de lo que veo o de lo que opino, ¿para qué iba a tener un blog?

Y, para continuar, uno que se cree proyecto de escritor ha de continuar con lo todavía más obvio: el egocentrismo. Porque, a fin de cuentas, aunque no seamos conscientes, aunque no queramos hacerlo, cuando contamos algo, lo hacemos tiñéndolo por completo de nuestra subjetividad, así que, al final, también estamos hablando de nosotros mismos. De una manera muy velada, claro, en el caso de las novelas, pero de nosotros al fin y al cabo.

Y, en fin, es lo que llevo haciendo sin parar en estos dos últimos meses.

Me han entrevistado para la prensa (podéis leer una de las entrevistas aquí), para la radio (próximamente subiré la entrevista), el lunes que viene grabamos un reportaje para la tele, he dado una charla en un instituto, he presentado la novela (próximamente, cuando recuerde cómo fue porque no me acuerdo de nada de nada de la noche, os haré crónica) y todo eso ha hecho que, cada vez más gente, comenzara a preguntarme por mí y por mi oficio de proyecto de escritor.

Me gusta, no voy a negarlo, a nadie le disgusta su poquito de atención ni el hecho de que se le reconozca su trabajo. Aparte de que, claro, sigue siendo un sueño el hecho de que mi primera novela haya salido a la luz y, aunque me canse, sí que me gusta hablar de mí mismo, no voy a negarlo.

Y disfruto de las entrevistas y de hablar en público. Y jamás pensé que pudiera llegar a cansarme.

Pero es eso, disfruto de ellos, en el momento, cuando lo estoy haciendo.

Después, al llegar a casa, te viene la oleada enorme de, no sé cómo llamarlo, ¿"visibilidad"? y te da el canguelo. Más que nada porque, no sé, se me ocurren cientos de cosas más importantes de las que hablar que de uno mismo. Y aunque siempre he dicho que "los aplausos me ponen", al final, el otro día, en la presentación me di cuenta de que no tenían tanto valor porque, en su amplia mayoría, venían de gente conocida, de gente querida y que te quiere. Y, claro, ¿cómo no van a aplaudirte los que te quieren?

¡Si yo a los que quiero procuro aplaudirles diariamente!

Se me ocurrió que no quería que me aplaudieran a mí porque si eso hubiera sido así, me habría hecho cantante, actor de teatro o playmate. Sin embargo, al final, ha caído lo de ser proyecto de escritor y cuando uno es proyecto de escritor, lo que quiere que aplaudan (si acaso hay algo a lo que aplaudir) es a la novela, ¿no? al trabajo que has hecho.

Supongo que, al final, como todo, el hecho de que me hayan publicado lo único que ha hecho es colocar las cosas en su sitio. La realidad siempre se impone y te da bofetadas y te hace madurar.

Me alegro de que haya sido así.

Así que voy a tener que desdecirme de lo que dije en la entrada anterior. Publicar sí que te cambia la vida y, en mi caso, ha sido para bien porque me ha hecho darme cuenta de que no es lo mismo literatura que vida literaria.

Eso no quiere decir que la vida literaria no me guste. Me gusta hablar de literatura, me gusta que se me reconozca como escritor y que la gente me pregunte por mí y por mi libro. Pero eso no lo es todo. Me gusta más la literatura. Ser lector. Ser proyecto de escritor. En la intimidad, en mi casa, disfrutando con las historias y con los personajes.

Eso es lo realmente importante. No hablar de ello por muchas alegrías que eso traiga.

Así que, aunque os pido disculpas por mi silencio, no os lo toméis como tal. Como digo en mi novela, hay varios tipos de silencios. Y este ha sido un silencio agradable, un silencio en compañía, un silencio fruto de haber compartido muchas palabras previamente. El hecho de estar en silencio con alguien sin que este silencio sea incómodo y uno esté a gusto no es más que la muestra de confianza, complididad.

Es como volver a casa.

Y esta, de alguna manera, es mi casa y vosotros siempre tenéis las puertas abiertas.

Aunque sea para compartir el silencio conmigo.

Gracias por seguir por aquí. Seguiremos dando guerra.

Y ahora es cuando vienen los aplausos, claro.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Septiembre

Diga lo que diga el calendario, el año comienza en septiembre.

Porque, vamos a ver, ¿acaso en enero se produce algún cambio? La verdad es que no. Y, vale, de acuerdo, lo acepto. Mucho tiene que ver el ser profesor para que yo haga tal afirmación, pero es que, si te paras a pensarlo, es así. En verano, el tiempo se detiene. O va más lento... o más rápido si tienes vacaciones, pero en cualquier caso, se produce una distorsión de la visión que nosotros tenemos de nuestro día a día.

Y es en septiembre cuando sentimos esa sensación de renovación y retorno que, al mismo tiempo, emociona, da cosquillas en el estómago y asusta. En septiembre es cuando se produce la renovación.

(El crucero, bien. Muy bien. Es probablemente lo más kistch y hortera en lo que he participado en mi vida, pero una vez te metes en el mundillo del barco y de tedas arrastrar, te lo pasas teta)

Por eso, no se me ocurre fecha mejor que hoy, día uno de septiembre, para cambiar el diseño del blog y para presentaros ese ataque tan grande de egocentrismo que me ha dado y que me ha hecho capaz de perpetrar mi página personal:


No es que sea gran cosa teniendo en cuenta mis rudimentarios conocimientos de HTML, pero da el pego.

El curso se presenta lleno de ilusiones: Me iré diez días a Sicilia acompañando a varios alumnos; en breve recibiré mis ejemplares de Ne Obliviscaris; imagino que habrá presentación de la novela,; estoy preparando su página web; sigo escribiendo esa adaptación literaria de la que ya os hablé y que tanto me está gustando recrear; acaba de salir el número nueve de la revista Prosofagia, donde participo con un artículo en el que cuento mi experiencia desde que el manuscrito llegó a la editorial; mañana quedaré con mis compañeras y amigas de Cinco a las Cinco y, además, es el día en el que sale a la venta Sinsajo, la tercera parte de la gran trilogía de los Juegos del hambre, por Suzanne Collins y al que le tengo unas ganas que no veáis...

Si acaso eso no es un comienzo, que venga Alanis y lo vea.

Así pues, declaro inaugurado este nuevo año:

Sin embargo, justo antes de perder del todo la consciencia, en mitad del silencio de la casa, sientes el frío de septiembre, el aire de la noche que arrastra la luz y el polen de oro.

Y te duermes, por fin, sabiendo definitivamente que mañana no va a ser otro día.

Septiembre (Finalista del XIII Premio Ana María Matute)
Pilar Galán. Manual de Ortografía. Editorial de la luna libros, 2003.

martes, 17 de agosto de 2010

De viaje

Por fin se han calmado las cosas. La verdad es que, hasta hace unas semanas, el verano ha sido de todo menos tranquilito. Pero, bueno, a veces la vida se impone y hay que pasar a través.

Y como yo soy más chulo que un ocho, mañana parto hacia Málaga a disfrutar de su feria. Aunque esa es solo la excusa, porque en realidad voy a Málaga ya que el sábado montaré en este barco para irme de crucero por el Mediterráneo.

Soy débil.

Lo sé.

Pero es que mi novia y yo no nos poníamos de acuerdo en las vacaciones. A mí, como siempre, me apetecía colgarme la mochila y patearme ciudades. Ella prefería playa.

Así que, como uno no es tonto, le sugerí la idea del crucero, que (aunque algo pija, para qué vamos a engañarnos) se adaptaba a ambas apetencias.

Yo suelo marearme en estas sillas de despacho que tienen ruedas y como haga un movimiento brusco, ya estoy con náuseas y ganas de vomitar, así que lo de montar en barco va a ser... interesante.

Si en las noticias véis que el Mediterráneo se está cubriendo de una sustancia rosada y viscosa, no busquéis culpable. Lo tenéis delante. Será por mi vómito.

Pero no creáis que estoy perdiendo el tiempo, no. En mi verano se ha cruzado un proyecto que ni esperaba y que estoy disfrutando como un niño pequeño.

Veréis, desde la agencia me sugirieron que me presentara a un concurso de adaptaciones de clásicos literarios para lectores juveniles y he aceptado. La verdad es que en cuanto me lo propusieron, un libro se me plantó en la cabeza y ya no pude quitármelo.

¿No habéis tenido nunca esa sensación de haber leído algo y pensar inmediatamente: "joder, me encantaría haber escrito esto"?

A mí me ha pasado muchas veces. De hecho, me ocurre casi diariamente. Soy así de envidioso.

Así que, ya que me daban la oportunidad, desempolvé mis apuntes de la carrera, saqué del armario el ejemplar de esa novela (que ya tenía bien iluminado a lápiz, a fluorescente, lleno de notas y con miles de post-its), retomé mis guías de lectura, me compré todas las ediciones audiovisuales que de dicha obra se han hecho y me puse manos a la obra.

Y la verdad es que lo llevo bastante avanzado.

No sé si lo estoy haciendo bien o mal, porque lo de las adaptaciones literarias es algo que no he hecho nunca, pero sí que estoy disfrutando al contar mi propia versión de esa historia que tanto me gusta, embarcándome de nuevo en los textos de esa autora a la que admiro, y sumergiéndome por primera vez en esa época, la de la Regencia en Inglaterra (y ya estoy dando muchas pistas), que me apasiona.

Pienso llevarme el cuaderno al crucero, que seguramente allí, sobre la cubierta, al borde de la piscina y con una caipirinha entre los labios, lo de escribir también sale bien.

Portaos bien y cuidadme el chiringuito hasta mi vuelta, que yo me acordaré de vosotros.

Y, además, como de viajes va la cosa, aquí os dejo mi última intervención radiofónica, que demuestra una vez más que, si a mí me dan un micro, me pongo tonto. Esta vez, sobre mi viaje a Finlandia:

martes, 10 de agosto de 2010

En la radio

La verdad es que después de mi trauma con la de radio taxi (cada vez que llamo se despide de mí con un "hasta luego, bonita" o un "que te vaya bien, mi niña") pensaba que no iba a gustarme el tema de la radio (también estoy acostumbrado a que en los números de atención al cliente, los pobres teleoperadores tarden de media entre uno y dos minutos en darse cuenta de que están hablando con "el señor Alcalá", no con "la señora Alcalá"), pero como uno ya no tiene traumas por nada y le ponen un micro delante y se pone tonto, tengo que reconocer que me divertí muchísimo hablando con Kanuto y con José Carlos Macías. Me divertí tanto, de hecho, que este jueves vuelvo.

Aquí os dejo la entrevista por si no pudisteis escucharla. Perdonadme el uso de palabras malsonantes, uno es así de basto hasta cuando habla en público.




De todos modos, os recomiendo escuchar todas las tardes el programa Los dos de la tarde, de 16:00 a 18:00 en Canal Extremadura Radio, porque estoy convencido de que pasaréis un buenísimo rato. Podéis escucharlo aquí.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Breves!

Entre vacaciones, cañitas, piscinas, un cachorrito del que soy padrino y que me ha sido adjudicado mientras sus "padres" estaban de viaje de novios, más cañitas, organización de nuevos proyectos y demás, ando que no paro.

Pero llego a tiempo para anunciaros que, esta tarde a eso de las 17:00 o 17:30, hora peninsular, estaré en el programa Los dos de la tarde en Canal Extremadura Radio, donde charlaré un rato con Kanuto y José Carlos Macías acerca de todo esto que es escribir. Podréis escucharlo online aquí. ¡No os lo perdáis!

Y como diría ese gran gurú de nuestro tiempo que es Terminator: ¡Volveré!

domingo, 20 de diciembre de 2009

El del ego!



O también aquel en el que la palabra divertido es la única que recuerdas del diccionario.

O en el que la palabra "emblemático" quería decir "enciclopédico".

Es decir, podríamos titular esta entrada como "el arte de quedarse en blanco delante de una cámara" porque el día que el programa Conecta-t de Canal Extremadura se puso en contacto conmigo para hacerme una entrevista acerca de mi blog, me pareció algo tan surrealista que nunca pensé en mi pánico escénico hasta que no estuve delante de la cámara.

Pero, en fin, el ego es el ego y a pesar de la vergüenza que me dio verme ayer en la tele, aquí os la dejo. No os perdáis alguna aparición estelar de algunos de vosotros!!